Memorias de un fracasado (17) The Pogues featuring Joe Strummer, 1988. Por Alejandro Muñoz

THE SUNNY SIDE OF THE STREET (1988)

The Pogues son ocho. Cuando comenzaron eran tres, luego fueron cuatro y algunas veces cinco. Durante un buen tiempo la banda estuvo conformada por seis integrantes: eran seis en 1984, cuando hicieron de opening act de la gira de The Clash, pero cuando participaron en el SelfAid irlandés, junto a U2, Bob Geldof o Van Morrison ya estaban los ocho.

El asunto es que hoy, al menos hay una quincena de músicos sobre el escenario. Para la ocasión se cuenta con After Tonite -una sección de bronces que incluye músicos que han venido directamente de The Specials- y con Lynval Golding (guitarrista de los mismos Specials), Steve Earle, Kirsty MacColl y Joe Strummer.
Es el día de San Patricio. El 17 de marzo de 1988.

Cuando los conocí, hace más o menos seis años, Peter Spider Stacy y Jem Finer estaban conformando una nueva encarnación de The Millwall Chainsaws junto al ex-The Nips (The Nipple Erectors) Shane MacGowan.

Finer vivía en el número 32 de Burton Street, en King’s Cross, y su casa se transformó en el lugar de ensayos y reuniones de la banda. Yo también vivía como squatter en la misma calle, en el edificio de al lado.
Había muchos grupos en Burton Street. Estaban The Petals y Charge. Los integrantes de The Petals fueron quienes convirtieron el sótano del edificio en una sala de ensayos, de tal forma que siempre había por todas partes un montón de gente con instrumentos, un montón de gente con alcohol y un montón de gente que se dedicaba solo a mirar lo que allí pasaba. Como yo.

Spider Stacy, Finer y MacGowan luego se llamarán The New Republicans. Al incorporar al pianista James Fearnley para que se hiciera cargo del acordeón, se volvieron a cambiar el nombre, esta vez por The Men They Couln’t Hang. Después de eso se harán llamar The Pogues (originalmente Pogue Mahone, Kiss my arse en gaélico). Su estilo ya estará definido, una fusión única del punk con la música tradicional irlandesa, con citas a The Dubliners, Joyce y Brendan Behan por un lado y a The Clash, Sex Pistols, The Ramones, Tom Waits y Leonard Cohen por otro. Todo amalgamado a base de alcohol, mucho alcohol.

Los volví a ver en 1984, ya con su primer LP en la calle y una formación estable que incluía a la bajista Cait O’Riordan y al baterista Andrew Ranken. Eran días en los que yo me paseaba por la vida confundido, aún tratando de encontrar algo sin saber bien que era ni donde buscarlo. Perdido en el mundo, como muchos años más tarde dirá Manu Chao. Mientras que la mujer con la que alguna vez había tenido un proyecto de vida en común aparecía permanentemente en las tapas de todos los diarios.

Desde esa última vez, cuatro años más han pasado. Cumplidos mis 26 sigo siendo un taciturno aspirante a pintor que ha pasado gran parte de su juventud atormentado por el suicidio de su padre. Otra vez –una más huyendo de mis fantasmas- en Londres, donde nuevamente dedico gran parte de mi tiempo a deambular por las calles de King’s Cross, con el pelo teñido de violeta, pantalones abombados, botas militares y un sobretodo negro con grandes hombreras. Al menos he conseguido trabajo, y no es casualidad que lo haya hecho en Camden´s Rock On, ya que el guitarrista Phillip Chevron, quien se ha unido a The Pogues, trabajaba anteriormente en esta disquería.
La verdad es que nada me queda demasiado lejos Kentish - King´s Cross - Camden.

Cait se casó con Elvis Costello y dejó el grupo. El nuevo bajista es Darryl Hunt, quien realizaba funciones de conductor y técnico de instrumentos en la banda. El octavo pogue es el multiinstrumentista Terry Woods
El grupo se ha consolidado: salen de gira por Europa y USA y aparecen en The Tube, el show que Jools Holland conduce acompañado por Paula Yates, la futura ex de Bob Geldof y de Michael Hutchence.

Los Pogues son los favoritos de varias publicaciones, MacGowan siempre está en la tapa de alguna revista. Está considerado como uno de los mejores poetas de habla inglesa del fin de este siglo. 
Demasiado lejanos parecen los días en que había más gente arriba del escenario que entre el público de algún pub perdido en Gray´s Inn Road. Días en los que algunos músicos no aparecían a tocar y eran reemplazados por los amigos que merodeaban por allí: Elvis Costello alguna vez tocó la batería, el aspirante a pintor de pelo violeta una vez tocó la misma nota en la misma cuerda del bajo durante toda la noche, Joe Strummer alguna vez hizo la parte del guitarrista.
Joe volverá a hacerlo muchas veces más: producirá Hell’s Ditch, el próximo disco de la banda y reemplazará ocasionalmente a Chevron en la guitarra y luego a MacGowan como cantante. De hecho hoy –aunque en calidad de invitado especial- está sobre el escenario.

Vine caminando desde el Camden´s Rock On hasta el Kentish Town and Country. Afuera, aparte del merchandising de la banda, se venden camisetas de la selección nacional de Irlanda y bufandas de los equipos de fútbol. Entre el público, los más entusiastas llevan –además de las camisetas o sweaters- pelucas verdes y banderas irlandesas.

La banda abre con Broad Majestic Shannon y sin una pausa continúa con If I Should Fall From Grace With God. El pogo es memorable. Es una fiesta desde el primer momento, una de las mejores actuaciones de la banda y particularmente de MacGowan, con quien no siempre se podrá contar en un futuro no tan lejano.

Rainy Night In Soho sirve para tranquilizar algo a la audiencia, y para hacerla cantar un poco. Thousands Are Sailing, a dúo entre Shane y Chevron antecede a Fairytale Of New York, para la cual se invita al escenario a Kirsty MacColl. A continuación: Lullaby Of London y Dirty Old Town, compuesta por el padre de Kirsty, Ewan MacColl. Se entonan cantos tradicionales entre cada tema. Kirsty baila con Stacy, y yo tengo la sensación de estar en Dublín y no en Londres.

Luego de una pausa presentan a Strummer, y parece que el Town and Country se va a venir abajo cuando comienza London Calling. Es la versión más sobrecogedora que he escuchado de la canción: mandolina, banjo, whistle, guitarra acústica y acordeón sumados al rasgueo de la fender eléctrica y la voz de Strummer. La mezcla Pogue que funciona nuevamente a la perfección.

El concierto que continúa y yo con la certeza que este no es una presentación más, que es una de esas ocasiones en las que te encuentras con algo que recordarás toda tu vida. Turkish Song Of The Damned  que termina con esos dobles rasgueos típicos de la música tradicional irlandesa y Chevron girando sobre sí mismo en el escenario como un trompo aferrado a su guitarra. Fiesta, con la sección de vientos a pleno y todos los músicos sobre el escenario lanzándose confetti mientras Fearnley, que corre de lado a lado con un acordeón que desafía la ley de gravedad, se desliza patinando sobre el confetti que ahora cubre el suelo del entarimado. Al terminar la canción, están todos en el suelo, jadeando y riéndose.
De alguna forma se recuperan para tocar el tradicional Irish Rover, pero absolutamente up-tempo. Y ya está. Es el fin. La banda deja el escenario, pero nadie del público piensa en abandonar la sala.

Con un escenario a oscuras, algunos Pogues entran en fila, casi arrastrándose, agazapados tras el baterista Andrew Ranken, quien se alumbra la cara con una linterna. Al llegar al micrófono canta la monocorde Worms, un breve poema de Joyce que sirve de pasaje mientras  Lynval Golding se prepara para interpretar Rudi, A message to you, un ska de The Specials que nuevamente hace bailar a todo el mundo.
Ya falta poco, la banda, junto a todos sus invitados, interpreta Boys From The County Hell y finaliza con un casi a capella del tradicional Wild Rover.


A fines de 1996, The Pogues, que en ese momento contará con la mitad de sus integrantes terminará por disolverse. Después de peleas y reconciliaciones, separaciones y carreras solistas, se reunirán nuevamente a fines de 2001 y volverán a salir de gira, aunque sin contar con temas nuevos. Kirsty MacColl morirá a fines del año 2000 y Joe Strummer a finales de 2002. A Chevron se le diagnosticará un cáncer a mediados de 2007, pero conseguirá recuperarse y volver a la banda el año 2008.
En lo que a mí respecta, en veinte años más seguiré recordando a Chevron haciendo caritas a la cámara como lo hacía en el soleado día de la filmación del video de Jack Heroes junto a The Dubliners; a Strummer arqueando el brazo de esa manera tan particular para hacer los acordes de London Calling, o con la cara que tenía el día que apareció con todos sus dientes recién enfundados y a Kirsty MacColl –como no- cantando su parte de Fairytale of New York. Recordaré, particularmente, el día de San Patricio de 1988. Todo, c
omo si hubiese pasado ayer.

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