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Alejandro Muñoz
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Memorias de un fracasado (10) Iggy Pop 1991, por Alejandro Muñoz

Enviado por Alejandro Muñoz el 26/03/2008 a las 03:08 PM

SOME WEIRD SIN (1991)

Veinte años más tarde Iggy luce igual que en su época con The Stooges: su rostro está más arrugado, claro está, y su cabello más largo, pero tiene el físico de un muchacho de dieciocho años y viste de la misma manera que en aquellos días, con jeans desteñidos y gastados y el torso desnudo. Iggy ya no rueda sobre vidrios en el escenario, pero sangra igual. Se golpea el pecho con el micrófono hasta que se le abren las viejas heridas

¿En quien pensaba Lou Reed cuando escribió rock’n’roll animal? Evidentemente pensaba en sí mismo, y no le faltaba razón. Pero Lou no tuvo en cuenta que el animal de rock and roll por definición era otro: Iggy, Jim, James Osterberg, la Iguana, el chico salvaje, el padrino del punk, el hijo perdido del rock and roll.

Efectivamente han pasado veintiún años desde el debut de The Stooges (álbum producido por John Cale), los vidrios rotos y las caminatas de Iggy sobre el público. Desde ese entonces, Jim Osterberg ha participado en 14 álbumes, de los cuales 11 corresponden a su carrera en solitario.

No es la primera oportunidad que tengo de verlo. En Obras Sanitarias (Buenos Aires) asistí a la presentación de Instinct (1988) hace un par de años: Iggy estaba de vuelta con un disco de rock duro después del suceso comercial que significó Blah Blah Blah (1986), que a su vez lo había traído de vuelta al primer plano del mundo de la música, nuevamente de la mano de David Bowie. Habían pasado casi diez años desde el buen comienzo de su carrera solista, con The Iditot y Lust for Life; diez años en los que la Iguana había tenido más bajos que altos en materia musical, grandes problemas con sus adicciones y severos problemas económicos; 10 años en los que salía a actuar vestido con hot pants rosa fuerte y botas negras de lluvia, o con ceñida minifalda de cuero negro y gorra de policía. En un futuro lo escucharé comentar que no solamente no tenía casa, ni tarjeta de crédito o dinero en efectivo, no tenía siquiera documentos.

Ahora estamos en la gira que presenta Brick by Brick, un álbum que lo está haciendo trepar a los primeros lugares de los rankings de todo el mundo, y en el cual Iggy ha contado con el apoyo de un par de integrantes de Gun n’ Roses y la colaboración de la vocalista de B52’s, Kate Pierson. Aunque en el fondo Iggy siempre presenta a Iggy, hay diferencias sustanciales en el repertorio de los shows. Mientras en la gira de Instinct el álbum era interpretado en su totalidad y a ésto se sumaban clásicos de discos anteriores, siempre del tono de Search and Destroy y No Fun, ahora el concierto abre con Raw Power para seguir con canciones del estilo de China Girl o Winners and Loosers. Y ahí está el niño salvaje sobre el escenario, cantando Lust For Life, mientras salta como un poseso. A veces continúa bailando luego que los músicos han terminado de tocar, y éstos lo miran, y se miran, y lo vuelven a mirar esperando que vuelva desde donde sea que esté, para arremeter con otro tema. Entonces vuela el pie del micrófono por el aire, y los músicos miran ahora hacia arriba y se hacen a un lado cada vez que Iggy levanta el pedestal para volver a arrojarlo sobre sus cabezas.

Mientras tanto, el pogo entre el público parece coreografiado para una película, todos saltamos y empujamos, saltamos y nos damos codazos y seguimos saltando. El set Brick by Brick parte con el riff que da comienzo a Home. Cuando comienza la canción, y en cada tema de Brick by Brick, se proyecta en el fondo del escenario la excesiva e impresionanre pintura pop-fauve del artista Charles Burns que ilustra la portada del disco. En lo sucesivo se van entremezclando las canciones nuevas con Real Wild Child y los clásicos de The Stooges. En varios temas Iggy toca guitarra rítmica (leftie, aunque ignoro si escribe con la mano izquierda) y cada vez que lo hace reparte guitarrazos a quien se le cruce por delante. Todo el tiempo grita c’mon, louder! a los músicos, o fuck, fukers, c’mon motherfuckers al público, y al minuto te mira de nuevo y te grita I love you. En Candy, hace subir a una chica del público para bailar el tema y este momento es cuando aparece otro Iggy en escena: respetuoso en extremo y hasta tímido con su invitada, se presenta, le presenta a cada uno de los integrantes del power trio que lo acompaña y finalmente se despide de ella con un beso en la mano.

Pero éste ha sido el último minuto de respiro del show. Después, puro rock, y del potente: I Wanna Be Your Dog es la intensidad total con un frontman a punto de desnudarse completamente. La siguen No Fun y Search and Destroy. No hay lugar para pausas, y Jim que no se ve por ninguna parte, porque está cantando desde el público. The Passenger queda para el cierre, con su estribillo pegajoso coreado por todo el mundo y con Iggy nuevamente entre los asistentes. En estos momentos, la Iguana se deja hacer de todo, saluda, se deja tocar, se deja besar por las mujeres y casi no consigue volver a subir para cantar Louie, Louie –que incluirá en el futuro álbum American Caesar, aunque lleve años tocándolo en vivo- y, gran sorpresa, Foxy Lady, de Hendrix, en una versión potente y a la vez muy psicodélica.

En tres años más podré conversar algunos minutos con Iggy en el backstage de su presentación en The Glass House, de Pomona. Es un tipo muy amable y directo, y sonríe permanentemente. Cuando casi no nos queda tiempo, le pregunto su opinión acerca del comentario de Andy Warhol que se incluye a modo de prólogo en I need More (un libro de relatos autobiográficos de Pop editado en 1980, en cuya contratapa aparece un retrato de Iggy al óleo pintado por David Bowie), en el que Warhol dice I don’t know why he hasn’t made it really big. He is so good. Se lo pregunto precisamente a causa de los relatos de esos diez años de excesos, altibajos y privaciones.

Con un sonsonete nasal y muchos, well, you know y mmm, me dice que siempre ha preferido lo que de él ha dicho William Burroghs: a man who stands up to tell the truth in a house full of lies.


me impresiona

Enviado por el 27/03/2008 a las 03:14 PM
lajose

que genial que hayas hablado con él, parece que con varios artistas más. oye ya me estoy cansando de envidiarte, jajajaja

saludos
la jose




Ja ja

Enviado por el 27/03/2008 a las 03:55 PM
Alejandro Muñoz

Hola Jose, la mayoría -independientemente de su talento- son tipos que pasan por las mismas cosas que uno, los más grandes son los que no se olvidan de eso. Los que se la creen por lo general son los más mediocres,

Saludos

Gusto de verte por acá

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Alejandro Muñoz




Ja Ja (2)

Enviado por el 27/03/2008 a las 04:07 PM
Alejandro Muñoz

Sabes Jose? Una vez escuche a Flea (Redhotchilipeppers) decir que estaba tan mal después de separarse de su señora, que lloraba todo el día, y que su hija (de unos cuatro años por esa época) era la que lo consolaba todo el tiempo mientras que él no era capaz de hacer nada. Él contaba como su hijita le decía ya, papi, si todo va a estar bien... y yo hasta ese momento jamás me había imaginado que a la gente como él le pasaban esas cosas. Menos Flea, con esa cara, a veces medio de loco y con éxito que había tenido desde muy joven, ni siquiera lo imaginaba casado y con vida de hombre de familia, pero no, la historia era otra...

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Alejandro Muñoz




pienso lo mismo

Enviado por el 27/03/2008 a las 09:04 PM
lajose

los grandes no necesitan creerse el cuento y poner pecho de paloma, por lo general eso lo hacen los que saben que les falta mucho y quedan en las apariencias, asi se reconoce a los bacanes.

sobre la vida, claro, es la misma para todos, no se nos ocurre que esas cosas puedan pasarle a la gente exitosa y famosa, siempre creemos que llegar a eso es sinonimo de ser felices y cool. todos somos humanos. además los grandes músicos y compositores no escriben de la ficción, la música viene de sus vidas con cosas buenas y malas, eso es lo bello. saludos.

la jose









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