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Memorias de un fracasado (5) Jeff Buckley 1995, por Alejandro Muñoz

Enviado por Alejandro Muñoz el 07/02/2008 a las 03:28 PM

ETERNAL LIFE (1995)

¿Era esto a lo que se refería Jim Morrison cuando saludaba a la noche americana en An American Prayer?

Estamos en Pasadena, el lobo y yo.

Mi plan es subir hasta San Francisco y  luego a Sacramento. Y desde ahí tomar la ruta 80 hacia el este.

Sin alejarme demasiado de la carretera, ir recorriendo el país (tal vez desviarme y pasar por Johnsburg, Illinois) hasta llegar a Chicago y bordear el lado este del lago Michigan hacia el norte, hasta Petoskey, una ciudad ¿pequeña?, -no lo sé, es un lugar en el que nunca he estado- en la que vive un amigo a quien no veo desde la secundaria.

Luego pienso llegar hasta el Atlántico, y después volver a Los Angeles, seguramente por una ruta algo más al sur: quiero conocer en Nuevo México un lugar llamado Sangre de Cristo.

Pasamos esta noche en el desierto. Yo, de espaldas sobre el techo del jeep, contemplo el cielo salpicado de estrellas mientras, en el suelo, el lobo duerme dejando escapar algún gruñido y moviendo nerviosamente las patas y el hocico.

Nightswimming, deserves a quiet night suena muy bajo en el equipo del jeep, parece que viniera desde muy lejos, desde un mundo que comienza a quedar atrás. Mike Stipe cantando Nightswimming, deserves a quiet night / the photograph on the dashboard, taken years ago... es el único sonido reconocible en la inmensa noche.

El lobo es un lobo solamente en mi fantasía. En realidad es un husky, un perro de trineo. Se dice que –aunque esté prohibido- algunos criadores sueltan a las hembras en celo en los bosques para que las fecunden los lobos. Por eso no descarto la opción que mi perro sea un híbrido, que alguno de sus predecesores tenga algún porcentaje de lobo auténtico. Lo conseguí hace ya unos años, (odio usar el verbo “comprar” en este caso) muy al norte, en las afueras de Seattle.

¿Era esto a lo que se refería Jack Kerouac cuando hablaba de la noche americana en On the road? Seguro que sí.

El viaje de ese “verano” –estábamos recién a principios de mayo- tenía varios objetivos. Recorrería el país de punta a punta; seguramente visitaría a mi amigo, con quien perdí contacto hace 16 años; trataría de ver alguna presentación de Tom Waits. En alguna parte del camino debería encontrar pistas: Tom no salía en gira desde el tour de Big Time (1987) y no lanzaba un disco desde The Black Rider, de 1993.

Había un propósito más: en la ciudad el futuro estaba llegando demasiado pronto, se vivía muy rápido, y se moría muy joven. Kurt Cobain había muerto en abril de 1994; Fred Smith en noviembre.

Quería encontrar a Tom Waits y para eso esperaba tener una gran dosis de suerte. Tal vez, y con  mucha más suerte, hasta podría llegar a encontrarme a mí mismo.

¿Habrá algún proyecto de vida que no linde -ineludiblemente- con la muerte? No hay salida. La muerte siempre está ahí. Como la pared al fondo del jardín. Tarde o temprano. Lejos o cerca. Intoxicado con la ciudad, hay días en los que puedo sentir como me estoy muriendo.

Tardamos unos cuantos días en llegar a Chicago. Y acá estoy, parado en el Cabaret Metro -que no es un cabaret, sino una sala de conciertos- en medio de una multitud que escucha con reverencia al cantante. Los primeros acordes de Dream Brother, tema con el que  se abre la presentación, me recuerdan vagamente a The End, de los Doors, pero ahora la canción toma otro rumbo. El concierto es vibrante –esa es la palabra- desde el primer momento.

Jeff Buckley, próximo a cumplir treinta años, se ve notablemente más joven sobre el pequeño escenario (es hijo de Tim Buckley, un cantante de la década de los sesenta que falleció bastante joven, cuando su carrera aún estaba en ascenso. El actual éxito del hijo ha servido para revisitar al padre, y últimamente se han editado buenas grabaciones en directo de Tim). Lo acompañan tres músicos más, y el grupo suena desde el principio como con dos primeras guitarras, algo que si bien no es novedoso en el grunge, posee acá un diferencial de virtuosismo lleno de sutilezas. Es extraña la variedad del repertorio y el cambio de atmósfera entre uno y otro tema, este hombre es capaz de cantar desde una canción de Nina Simone, Lilac Wine (this is for Fred Sonic Smith, it’s a beautiful song I'd wish I wrote…) hasta Kick out the jams, de MC5 (precisamente la banda de Fred Smith) y  puede ir del grunge instrumental de Vancouver, o de la potente versión que hace de su Eternal Life, hasta el casi a capella Hallelujah de Leonard Cohen, tema con el que termina su presentación.  

Después de pedir un encore que no se produce, el público abandona el recinto satisfecho y en silencio, algunos todavía emocionados.

De pronto, caminar lentamente dentro del grupo me hace sentir como integrando un rebaño humano que se acerca –sin sospecharlo siquiera- al matadero.

Un par de cuadras más allá, a un costado del jeep, espera el lobo. Me mira fijamente con sus ojos amarillos y luego se incorpora y se acerca. Decido no detenerme más tiempo en Chicago. Prefiero manejar de noche y descansar mañana de día, en cualquier lugar cerca del lago.

Esa vez no encontré a mi amigo en Petoskey. En forma independiente a eso, el viaje fue un éxito: por primera vez fui por tierra hasta el otro extremo del país y –entre otros muchos lugares- conocí Sangre de Cristo. Pasarían aún unos cuantos años hasta que conseguiera ver a Tom Waits sobre un escenario: cada día de espera había valido la pena.

A Jeff Buckley no pude volver a verlo, murió en un accidente dos años después -1997- en Memphis.


No entiendo

Enviado por el 08/02/2008 a las 06:18 PM
Malú

Porque le llamas Diario de Un Fracasado....casi cruzaste ese país entero, acompañado que el más fiel de los amigos del hombre y escuchando buena música... (tuve un siberiano, parecido a un husky y estaba segura que era un lobo)...pues aullaba muchas veces por las noches y cada vez que atacaba a otro perro, iba a su cuello.

Bueno, estuviste en la ciudad del viento, al final conociste a Tom Waits (aunque fuesen años después), y aunque no encontraste a tu amigo, escuchaste a Jeff Buckley antes de morir. No sé dónde está el fracaso.

Este viaje, lo hiciste tú?... 

***********

Lo más importante en la vida, es uno mismo.

Malú







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